Después de esa noche cada día fue mas relajado entre nosotros, volviéndose una relación más de amistad que de trabajo, hasta que comenzamos a tratar el tema sexual, al principio de forma superficial y y cada día hablamos de temas específicos y como comprenderán, las charlas nos calentaban a ambos, comenzando comenzando a echarnos miradas mas intensas y profundas, comenzamos con insinuaciones y juegos irresistibles, hasta que un buen buen día estábamos jugando como siempre y le dije – ese cuerpo parece que necesita una buena atención – y ella me respondió – pues no me digas mejor practica --, esa respuesta respuesta no no me la esperaba y sin pensar cerré la puerta de mi despacho y la tome por la cintura, acomodando su hermoso trasero en mi dura erección, logrando que la sintiera, porque solo la la escuche emitir un ligero gemido, sin embargo recobre la razón y volteándola hacia mi, |